Desbloquea Tu Mente, Desbloquea Tu Poder
Te acompaño a Liberarte de tus Bloqueos Emocionales para vivir con más PAZ, ENERGÍA, y CONFIANZA.
Nací en 1998 en una familia de clase media.
Nunca me faltó nada material.
Pero emocionalmente me sentía invisible.
Fui hijo único, sobreprotegido y constantemente corregido.
Crecí sintiéndome insuficiente, como si hiciera lo que hiciera nunca fuera suficiente.
Con 10 años ya tenía pensamientos muy oscuros para un niño.
Imaginaba que acabaría debajo de un puente en mi pueblo.
En la adolescencia me convertí en el “buenico”.
Complaciente.
Tímido.
Apagado en los grupos por miedo a que me vacilaran.
Sin hablar a chicas por miedo al rechazo.
Aprendí a agradar.
Pero dejé de ser yo.
A los 18 toqué fondo cuando me lesioné.
El fútbol era mi vida.
Mi refugio.
El único lugar donde me sentía válido.
Cuando lo perdí, me sentí completamente perdido.
Empecé a emborracharme para ligar.
Buscaba en las mujeres la validación que no tenía dentro.
Necesitaba sentirme deseado para creer que era suficiente como hombre.
Llegó el confinamiento y me obsesioné con el desarrollo personal.
Hábitos, disciplina, gimnasio, marketing digital, copywriting, estoicismo, libros, podcasts.
Podía dedicar 8 horas al día a “mejorar”.
Intenté emprender.
Pero no había resultados.
Estaba bloqueado.
Cuanto más hacía, peor me sentía.
Y cuando el dolor apretaba, me distraía:
apuestas, Tinder, Badoo, validación rápida, dopamina constante.
Hasta que un día un autobús me rozó a apenas 30 centímetros.
En ese instante vi mi vida pasar.
Fue un aviso.
Pero el verdadero fondo llegó después.
Conocí a la que creía que era la mujer de mi vida.
Fui su amante durante seis meses.
Acepté migajas porque no me sentía suficiente para más.
Al final no me eligió.
Ahí se me cayó todo.
Poco después me quedé sin trabajo.
Y el emprendimiento seguía bloqueado.
El 8 de enero de 2024 tomé una decisión:
dejar de huir.
Durante meses escribí cada día durante horas.
Cuestioné mi identidad, mis heridas, mi necesidad de aprobación.
Me formé en coaching y después descubrí la psicoterapia espiritual.
Ahí entendí algo que lo cambió todo:
No estaba roto.
Estaba condicionado.
Dejé de intentar mejorar el personaje.
Empecé a desmontarlo.
Integré mi historia.
Reprogramé mi autoconcepto.
Solté la validación externa.
Hoy he acompañado más de 60 procesos profundos.
He creado mi propio máster.
He soltado negocios que no estaban alineados.
Vivo desde la coherencia.
Pero lo más importante no es eso.
Lo más importante es que ya no me abandono.
Ya no necesito demostrar nada.
Me siento suficiente.
Vivo en paz.
Feliz.
Disfrutando de mí y de mi vida.
Y cuando conquisté ese éxito interno, todo empezó a fluir.
Las relaciones.
El dinero.
Los proyectos.
No porque forzara nada.
Sino porque, por primera vez, estaba alineado conmigo.
Si tú también estás cansado de huir,
de intentar ser alguien y seguir sintiéndote pequeño por dentro,
no necesitas hacer más.
Necesitas volver a ti.